Biografías - Atalanta
Puesto: Baronesa de Guam.
Clan: Ventrue.
Sire: Lucinde.
Chiquillos:
Pareja:
Anillo verde: no.
Ghoules:
La jovencísima Atalanta fue Abrazada no hace ni diez años, ad hoc para el nuevo Principado de Londres y en concreto para la colonia de Guam. Era la ghoul favorita de la Justicar Lucinde, que de mala gana renunció a sus muy valiosos servicios como ghoul y decidió darle su sangre para que se incorporara al nuevo Elíseo. En opinión de unos, prueba de la gran amistad entre Lucinde y Nathan. En opinión de otros, una clara infiltrada, espía y observadora. No parece que espíe mucho desde la remota isla filipina, donde se dedica a aprender las artes de la sangre apresuradamente. La colonia de Guam es un nexo con las cortes Kuei-jin, con escasa relevancia real.
Clan: Ventrue.
Sire: Lucinde.
Chiquillos:
Pareja:
Anillo verde: no.
Ghoules:
La jovencísima Atalanta fue Abrazada no hace ni diez años, ad hoc para el nuevo Principado de Londres y en concreto para la colonia de Guam. Era la ghoul favorita de la Justicar Lucinde, que de mala gana renunció a sus muy valiosos servicios como ghoul y decidió darle su sangre para que se incorporara al nuevo Elíseo. En opinión de unos, prueba de la gran amistad entre Lucinde y Nathan. En opinión de otros, una clara infiltrada, espía y observadora. No parece que espíe mucho desde la remota isla filipina, donde se dedica a aprender las artes de la sangre apresuradamente. La colonia de Guam es un nexo con las cortes Kuei-jin, con escasa relevancia real.
Atalanta no es ni muestra de amistad, ni espía impuesta. La verdad es mucho más oscura.
En varios sentidos Atalanta era (y sigue siendo) una gran mujer. Fue muy buena ghoul para Lucinde, pero fue de esos ghoules que se terminan trastornado. En sus años finales apenas mantenía las apariencias en público; y en privado, Lucinde ha confesado que la miraba fijamente desde los rincones de una manera siniestra y penetrante, que en ocasiones contestaba mal y parecía violenta. Los otros ghoules de la Justicar le advirtieron de lo que parecían ser sueños eróticos de Atalanta: sueños en que se removía y pronunciaba el nombre de Lucinde mezclado con palabras de erotismo y de muerte; sueños que crecían en frecuencia e intensidad cuando había ejecuciones.
Lucinde vivió aterrada los últimos años de Atalanta. Incapaz de controlarla con la Dominación o la Presencia, y sin atreverse a castigarla por temor a su venganza en cuanto se hiciera de día, no sabía qué hacer con ella y no conseguía darle esquinazo. Tampoco tenía estómago para matarla sin más después de las décadas de buen servicio. Cuando ya pensaba en entrar en sopor escondida en alguna cueva y rezar para que el problema se solucionara solo, los otros Justicar le recomendaron pedir consejo al Loto Verde.
Y el Loto Verde le aconsejó Abrazarla. Un chiquillo joven es mucho más manejable que un ghoul viejo, y el trauma de la muerte y el renacimiento probablemente apaciguaría sus deseos insanos, cuya naturaleza exacta nadie quiso conocer. Lucinde dudaba aún, pero Nathan le recordó con una cálida sonrisa que podría contar con él para manejar a la funesta Atalanta. Lucinde, emocionada y manteniendo la compostura con gran esfuerzo, se decidió por fin. Entre ambos decidieron que una Baronía poco significativa sería un puesto sin deshonor para nadie, desde el que Atalanta podría desarrollarse sin perturbar a nadie y encontrando nuevas motivaciones, más sanas y adecuadas.

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